Fuerza Bruta: teatro aéreo de altura en el CC Recoleta

Ya había escuchado hablar de esta compañía de teatro desde hacía años. Después, en los festejos del bicentenario los vi nuevamente, inclusive una conocida llegó a trabajar con ellos. Después de un par de indecisiones (no es un tipo de arte que me llame la atención inmediatamente) y fundamentalmente gracias a los videos de Youtube que me pasaron, decidí ir a verlos.
Llegamos al Centro Cultural Recoleta puntuales y nos dirigimos directamente a la sala donde actúan los de Fuerza Bruta. Nos hicieron esperar en un patio y al rato abrieron la puerta del salón; es importante llegar a horario, porque una vez comenzado el espectáculo es imposible entrar.
Está todo a oscuras, no vemos ningún escenario. Cuatro paredes, un techo y un piso, nada más. De golpe un par de luces, humo, nadie sabe hacia dónde mirar y sin esperarlo de una de las paredes sale una tarima. Sobre ella hay un muchacho que camina sobre una cinta transportadora. Ese era el video que habia visto y que me había convencido a ir al espectáculo.
La Isla Desierta, teatro a oscuras en el Konex

A los que poseíamos las entradas para "La Isla Desierta" nos hicieron pasar a un lugar debajo de unas escaleras, justo antes de la puerta que da acceso a la sala. Uno de los organizadores nos rogó que apagáramos los celulares, que no los dejáramos ni siquiera en vibrador. Al mismo tiempo nos hacían formar filas y nos pedían que nos sujetáramos de los hombros de la persona que tuviéramos adelante. Por las próximas dos horas no íbamos a ver absolutamente nada.
Las luces se apagan aunque la claridad de la ciudad y del Centro Cultural aún nos permiten ver. Subimos 3 escalones y ya comenzamos a perder ese sentido al que le asignamos tanto valor. Algunas cortinas nos acarician la cara; ahora sí, no vemos nada. Debemos confiar ciegamente en los hombros de la persona que está adelante; los acomodadores son los propios actores, algunos no videntes, y con precisión de relojero nos asignan lugares en unas sillas de plástico. La oscuridad es total, se siente su peso, casi agobiante.
Comienzan a escucharse máquinas de escribir, gritos, bocinas de buques. De a poco las voces se van haciendo más y más claras, de golpe están dialogando. Así es como comienza "La Isla Desierta", o por lo menos la adaptación de la obra de Roberto Arlt a un teatro pensado por y para no videntes. El Teatro siempre fue algo para ser visto, pero esta compañía, "El Grupo Ojcuro", rompe con toda la tradición y nos propone jugar con el resto de nuestros sentidos, especialmente el del oído, aunque el tacto y el olfato no están ausentes.