Rincón gastronómico: La Mezzetta, una pizzería clásica de Colegiales

Para quienes vivimos en Buenos Aires, pizzerías como las Cuartetas o Güerrín nos trasladan rápidamente al centro porteño. Afortunadamente en muchos barrios hay pizzerías con el mismo espíritu, como es el caso de La Mezzetta, ubicada en Alvarez Thomas 1321 (y Elcano), en pleno corazón de Colegiales.
Ambientación
La Mezzetta es una pizzería pequeña, tanto que no tiene mesas ni sillas. En una de las paredes hay algunas barras donde nos podemos apoyar para comer en pie o pequeños asientos, pero sin lugar donde dejar un plato. También se puede comer sobre los mostradores, dialogando cara a cara con los pizzeros.
En las paredes hay algunos adornos y muchos volantes de actividades del barrio. Tampoco faltan fotos recordando el pasado y los orígenes de la pizzería, sus primeros dueños y artículos donde la hayan citado.
Rincón Gastronómico: Pan y Arte, cocina mendocina en el corazón de Boedo

Gracias a las sugerencias de uno de nuestros lectores, comenzamos la exploración gastronómica en nuevos barrios de Buenos Aires. Asi fue como hace unas semanas hablábamos de Boedo Antiguo y ahora es el turno de Pan y Arte (Av. Boedo 878). Se trata de un lindo lugar con rica comida mendocina y a precios moderados.
La Ambientación
El lugar es moderno y mezcla elementos artísticos con elementos propios del bar. En las paredes hay varios cuadros colgados que, según nos informó el encargado, cambian mes a mes. Posee una larga mesada de madera, como si se tratara de un viejo almacén. Haciendo honor a su comida mendocina, encontramos algunos toneles de vino.
El lugar tiene una amplia vereda, en la que hay varias mesas debajo de un toldo. Me parece ideal para disfrutar de noches primaveriles como la que tocó el sábado pasado, cuando fuimos. Boedo, si bien es avenida, no es tan ruidosa como otras de Buenos Aires, por lo que permite comer y charlar. La zona tiene bastante movimiento y es fácil encontrar dónde estacionar el auto.
Aprovechando los días lindos: Visita a Tigre

Cuando llegan las fechas de fines de semana largos, es sabido que muchos porteños deciden emigrar, colapsando las autopistas y medios de transporte públicos. Para aquellos que, por el contrario, permanecen en la ciudad, siempre hay alternativas. Hoy les voy a acercar la primera: Visitar Tigre.
Un poco de historia
El partido de Tigre se encuentra al norte de la ciudad de Buenos Aires, la mitad de su superficie se encuentra en tierra firme mientras que la otra mitad se encuentra en las islas de la primera sección del delta de Paraná. La historia de la ciudad de Tigre se remonta al siglo XIX, su mayor auge es de finales de 1800, especialmente después de la presidencia de Sarmiento (quien vivía en una casa en las islas). A partir de los años 90 tuvo una importante inversión inmobiliaria, en los que se destacan proyectos como Nordelta.
Aparentemente el nombre de la ciudad deriva de la presencia de Jaguaretés en la zona durante la fundación. Los Jaguaretés son como tigres de pequeño porte que, se dice, a veces pueden venir desde río arriba sobre los camalotes. Aparentemente la generación de nuestros abuelos pueden haber sido testigos de estas cosas, pero no conozco a nadie que hoy en día haya visto un animal sobre los camalotes.
Rincón gastronómico: Infragantti, demasiado caro para codearse con la gente de “Bailando”

Hace unos días habíamos decidido ir a cenar a algún restaurante. Aprovechando los descuentos del Club La Nación nos dirigimos a Infragantti (Olleros 3530) ya que pagábamos un 40% menos. Yo conocía al restaurante de la época en la que estaba en Palermo Hollywood, ahora se mudó a Colegiales justo en frente de la productora Ideas del Sur.
Ambientación
La ambientación del lugar es simpática; una casona remodelada, con algunos cuadros, afiches y fotos. La iluminación es buena (odio comer en lugares donde no puedo leer el menú o ver lo que me sirvieron) y no es excesiva, es decir mantiene ese aire acogedor que todo restaurante italiano debería tener. Las mesas son cómodas, espaciosas y tienen una buena distancia entre ellas, por lo que no deberemos estar pidiendo permiso cada vez que queramos entrar o salir.
La Comida
Se pagan $12 de cubierto, lo que da derecho a un plato de la mesa de ensaladas. Es muy variada y lo que llegué a probar era rico. Hay berenjenas al escabeche (una debilidad mía), y algunas cosas un poco más elaboradas, no todo lo que se sirve son platos fríos, aunque sí en su mayoría. Los platos en los que nos servimos, detalle importante, son pequeños, así que no esperen hacer de esta entrada su comida principal. De cualquier manera es lógico que así sea, si vamos a un restaurante que dice ser italiano, no vamos a llenarnos con una lechuga y un tomate.

