Rincón gastronómico: Boedo Antiguo, una esquina acogedora y con buena comida

Hace unas semanas, gracias al comentario de uno de nuestros lectores, nos animamos a comenzar a explorar lugares en nuevos barrios. Así es como decidimos llegar a Boedo Antiguo, una peculiar esquina, en José Mármol y Salcedo. No es el lugar más accesible de Buenos Aires, pero vale la pena el esfuerzo.
Ambientación
La esquina está repleta de plantas, lo que nos dice desde el primer momento que hace mucho tiempo que el lugar está ahí. A pesar de tener una puerta en la esquina, un amable hombre nos indica que debemos entrar por el costado, tocando el timbre. Al entrar nos encontramos con un lugar de luz tenue, con cuadros colgados en todas las paredes. Algunos retratos de personajes famosos, obras mucho más modernas, pero entre todas las cosas se logra crear un ambiente realmente acogedor.
Según nos contó Mirta, la dueña, ella vive en esa casa, en el piso de arriba. El restaurante parece, en cierta medida, una extensión de ella. Al llegar no estaba repleto de gente, pero se notaba que el lugar no era ruidoso. Un micrófono indicaba que alguien iba a cantar, y así fue. Todas las noches hay música en vivo, con diferentes estilos, rompiendo un poco con el cliché de Boedo=Tango (aunque este estilo no está del todo ausente.)
Rincón gastronómico: Infragantti, demasiado caro para codearse con la gente de “Bailando”

Hace unos días habíamos decidido ir a cenar a algún restaurante. Aprovechando los descuentos del Club La Nación nos dirigimos a Infragantti (Olleros 3530) ya que pagábamos un 40% menos. Yo conocía al restaurante de la época en la que estaba en Palermo Hollywood, ahora se mudó a Colegiales justo en frente de la productora Ideas del Sur.
Ambientación
La ambientación del lugar es simpática; una casona remodelada, con algunos cuadros, afiches y fotos. La iluminación es buena (odio comer en lugares donde no puedo leer el menú o ver lo que me sirvieron) y no es excesiva, es decir mantiene ese aire acogedor que todo restaurante italiano debería tener. Las mesas son cómodas, espaciosas y tienen una buena distancia entre ellas, por lo que no deberemos estar pidiendo permiso cada vez que queramos entrar o salir.
La Comida
Se pagan $12 de cubierto, lo que da derecho a un plato de la mesa de ensaladas. Es muy variada y lo que llegué a probar era rico. Hay berenjenas al escabeche (una debilidad mía), y algunas cosas un poco más elaboradas, no todo lo que se sirve son platos fríos, aunque sí en su mayoría. Los platos en los que nos servimos, detalle importante, son pequeños, así que no esperen hacer de esta entrada su comida principal. De cualquier manera es lógico que así sea, si vamos a un restaurante que dice ser italiano, no vamos a llenarnos con una lechuga y un tomate.