
Desde hace ya algunos meses en Buenos Aires se inauguraron unos miradores en la cima de edificios altos. Lamentablemente por falta de tiempo y de organización no fui a ninguno todavía, aunque sí pude ir al Palacio Barolo. Los tres edificios que podemos visitar son el Hotel Panamericano (Carlos Pellegrini 551, piso 23), la Galería Güemes (San Martín 170, piso 14) y el Edificio Comega (Corrientes 222, piso 19).
Cada edificio se visita en días diferentes, de miércoles a viernes respectivamente. La entrada es gratuita pero se debe reservar un lugar llamando al 4323-9400 int. 2756, de lunes a viernes de 9 a 15. Lo ideal es llamar el lunes para reservar un lugar esa semana. Yo intenté hacerlo con menos tiempo de anticipación y estaba todo repleto por visitas escolares.
Me parece una gran oportunidad para visitar edificios a los que de otra manera no podríamos entrar. Además de poder subir a los miradores, contaremos con una visita guiada por el edificio. ¡No se olviden de cargar la batería de sus cámaras! Y después comenten y compartan sus fotos.
Foto: Ova Hamer

Por bastantes años había tenido una deuda pendiente con mi ciudad: visitar el Palacio Barolo (Av. de Mayo 1370). La verdad es que lo había descubierto sólo después de un viaje a Montevideo donde me mostraron el Palacio Salvo y me dijeron que en mi ciudad había un edificio idéntico. En ese entonces era un poco más joven, estaba fascinado por la Divina Commedia, así que imaginen lo que pudo haber sido descubrir todo un edificio, 100 metros de alegorías dantescas.
La historia del edificio es más o menos curiosa: Luis Barolo, un empresario italiano radicado en Argentina decide, en 1918, encargarle la construcción de un edificio de oficinas a otro italiano, Mario Palanti. Según cuenta la leyenda, la idea de Barolo era tener un mausoleo listo para recibir las cenizas de Dante Alighieri, en caso de que estallara nuevamente una guerra en Europa y tuvieran que buscar refugio en el nuevo mundo. Las obras comenzaron en 1919 y finalizaron en 1923, poco tiempo después de la muerte de Barolo; en el momento fue el edificio más alto de la ciudad.
En cuanto a las alegorías dantescas, es claro ver que el edificio está dividido en 3 secciones: el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso. Además posee 100 metros de altura, igual cantidad que cantos en la Divina Commedia. Al entrar, en el pasaje que une Av. de Mayo con Hipólito Yrigoyen, se pueden ver varias inscripciones en latín, que, según el guía, son de Palanti y no de Dante (no pude constatarlo). Los colores del edificio recuerdan los colores italianos y la frutilla del postre es el faro con que se corona el edificio.